Tras los ataques terroristas que se vivieron en París el pasado viernes, se han podido ver diversos actos en memoria de las víctimas en diferentes ciudades europeas y del resto del mundo.
En un primer momento, tras los mencionados ataques, se decidió la suspensión del partido que enfrentaba a Inglaterra y Francia en el estadio londinense de Wembley. Posteriormente se revocó la decisión, y el encuentro se celebró, a diferencia de los encuentros que enfrentaban a Bélgica y España, en Bruselas, y el Alemania - Holanda, en Hannover, por riesgo de un ataque terrorista.

El viernes por la noche muchas ciudades se solidarizaron con lo ocurrido en la capital gala, y tiñeron algunos de sus lugares emblemáticos con los colores de la bandera francesa. El estadio de Wembley fue uno de estos lugares, en cuya fachada se leía el lema de la Revolución Francesa: "Liberté, Égalité, Fraternité", además de los colores franceses en el arco del estadio.
Antes de comenzar el encuentro, las autoridades depositaron tres ramos de flores con los colores galos en el césped del estadio. Posteriormente, saltándose el protocolo habitual, sonó en primer lugar el himno británico "God save the Queen". Y en segundo lugar, con todos los jugadores sobre el terreno de juego, ingleses y franceses entonaron al unísono "La Marseillaise" como símbolo de hermanamiento y confraternización entre los dos países.
Una vez cantados ambos himnos, tuvo lugar un respetuoso y sepulcral minuto de silencio en Wembley, con los jugadores, titulares y no titulares, formando un círculo ingleses y franceses mezclados entre sí en el centro del estadio.
El partido transcurrió sin ningún tipo de percance, y en varias ocasiones se volvió a entonar La Marsellesa, ésta vez a capela, sin la ayuda de la megafonía.
Finalmente, el partido concluyó con victoria inglesa por dos goles a cero. Sin embargo, el resultado fue lo de menos, el partido simbolizó un acto de unión contra el terrorismo


