miércoles, 18 de noviembre de 2015

Unidos contra una causa común: el terrorismo

Tras los ataques terroristas que se vivieron en París el pasado viernes, se han podido ver diversos actos en memoria de las víctimas en diferentes ciudades europeas y del resto del mundo.
En un primer momento, tras los mencionados ataques, se decidió la suspensión del partido que enfrentaba a Inglaterra y Francia en el estadio londinense de Wembley. Posteriormente se revocó la decisión, y el encuentro se celebró, a diferencia de los encuentros que enfrentaban a Bélgica y España, en Bruselas, y el Alemania - Holanda, en Hannover, por riesgo de un ataque terrorista.



El viernes por la noche muchas ciudades se solidarizaron con lo ocurrido en la capital gala, y tiñeron algunos de sus lugares emblemáticos con los colores de la bandera francesa. El estadio de Wembley fue uno de estos lugares, en cuya fachada se leía el lema de la Revolución Francesa: "Liberté, Égalité, Fraternité", además de los colores franceses en el arco del estadio.



Antes de comenzar el encuentro, las autoridades depositaron tres ramos de flores con los colores galos en el césped del estadio. Posteriormente, saltándose el protocolo habitual, sonó en primer lugar el himno británico "God save the Queen". Y en segundo lugar, con todos los jugadores sobre el terreno de juego, ingleses y franceses entonaron al unísono "La Marseillaise" como símbolo de hermanamiento y confraternización entre los dos países. 



Una vez cantados ambos himnos, tuvo lugar un respetuoso y sepulcral minuto de silencio en Wembley, con los jugadores, titulares y no titulares, formando un círculo ingleses y franceses mezclados entre sí en el centro del estadio.
El partido transcurrió sin ningún tipo de percance, y en varias ocasiones se volvió a entonar La Marsellesa, ésta vez a capela, sin la ayuda de la megafonía. 


Finalmente, el partido concluyó con victoria inglesa por dos goles a cero. Sin embargo, el resultado fue lo de menos, el partido simbolizó un acto de unión contra el terrorismo




lunes, 16 de noviembre de 2015

Eterno 7: adiós a una leyenda











Esta madrugada en el Shuart Stadium de la Hosfra University de Nueva York Raúl ha jugado la final de la NASL que enfrentaba a su equipo, el New York Cosmos contra el Ottawa, y que suponía el último partido como profesional para el jugador madrileño.
Este partido pone el broche final a una carrera que comenzó hace 21 años en el estadio de La Romareda, cuando un joven de sólo 17 años, debutaba en partido oficial con el primer equipo del Real Madrid de la mano de Jorge Valdano.

Tras ese partido, Raúl volvería a jugar el siguiente fin de semana con el primer equipo, en aquella ocasión de titular en el derbi madrileño en el Santiago Bernabéu. Raúl marca un gol en ese encuentro, y comienza así su larga trayectoria en el Real Madrid, dejando en el banquillo merengue a toda una figura como era Emilio Butragueño. 


Durante sus 16 temporadas en el equipo blanco compartió vestuario con los mejores del mundo. Jugó con grandes jugadores que integraban el primer equipo blanco como Butragueño, Hierro, o Míchel por aquel entonces. También formó parte del Madrid de "Los Galácticos" que integraban jugadores como Zidane, Ronaldo, Roberto Carlos, Figo o Beckham. Y años más tarde, en su última temporada de blanco, coincidió con jugadores como Cristiano Ronaldo o el brasileño Kaka, entre otros.







 


Me enamoró a mí y a todos los madridistas durante su trayectoria en el Real Madrid. "Un chico de barrio" como lo define Vicente Del Bosque, representó los valores del madridismo, y los llevó allá donde fue. Los aficionados blancos disfrutamos cada domingo verle jugar y marcar goles, muchos goles. No en vano hasta hace poco ha sido el máximo goleador del Real Madrid, y de la Champions League, su competición fetiche, siendo superado por Cristiano Ronaldo en ambos casos (y Leo Messi en la Champions). 

Aún recuerdo tardes de domingo con mi padre y mi abuelo, y mi camiseta de Raúl, en el Bernabéu en las que todo el estadio coreaba su nombre. Porque Raúl marcó un antes y después en el Real Madrid y en el fútbol nacional. De sus botas salieron goles como el primer gol de la Novena, el "Aguanís" o el gol con el que mandó callar al Camp Nou, algunos de los 323 que marcó como madridista. Muchos de ellos valieron títulos. Durante varios años fue capitán del primer equipo y de la Selección Española, con la que jugó 102 encuentros y anotó 44 goles. 
En el 2010 deja el club blanco y parte hacia Alemania, donde juega en el Schalke 04 dos temporadas, y sigue agrandando su leyenda. Pasa por el Al Saad qatarí, y el Comos estadounidense hasta la actualidad.

Allí donde ha ido se ha convertido en un referente y en un ídolo para la afición. Anoche, como no podía ser de otro modo en su despedida, su equipo se llevo el trofeo, que se suma a un largo palmarés (22 títulos) e infinidad de encuentros (1016 partidos).

Los madridistas te esperamos de vuelta con los brazos abiertos, porque esta es tu casa.

Se retira un ídolo. Gracias por deleitarnos durante tanto tiempo. Gracias por todo Raúl.