A lo largo de la historia de la humanidad han tenido lugar infinidad de conflictos y guerras. Las causas que las han originado han sido muy variadas, sin embargo, las consecuencias muy similares en la mayoría de las ocasiones.
Ya en tiempos de los romanos, en
época de Augusto, se estableció un sistema fiscal sólido para hacer frente a
gastos que cada vez eran mayores. Con dicho sistema fiscal, los ciudadanos
romanos financiaban la actividad militar y constructiva del Estado. Cada guerra
suponía un mayor coste para las arcas de Roma, por lo que las conquistas
romanas se ralentizaron.
Siglos más tarde, en el siglo
XVI, durante el reinado de Carlos V tuvo lugar una gran crisis económica. El
oro, la plata, y las piedras y metales preciosos, que venían desde América, las
Indias por aquel entonces, desde el descubrimiento de esta tierra en 1492 con
los Reyes Católicos empezaron a escasear. Cada navío que llegaba a la casa de contratación
de Sevilla desde América traía consigo menos tesoros, causando a la economía
española un gran problema. Tras la
muerte del abuelo de Carlos V, Maximiliano, éste presenta su candidatura para
suceder a su abuelo en el Sacro Imperio Germánico. Sus pretensiones de ser
coronado emperador suponen un gran desembolso de dinero desde sus arcas, en
especial las de Castilla y Aragón, a bolsillos de nobles y a guerras. Carlos V
gasta una gran cantidad en “comprar” los votos de los príncipes electores a su favor
en vez de en favor del rey francés Francisco I, el cual también presentó su
candidatura, y con el que Carlos estuvo en guerra durante muchos años. Tras las guerras por el Imperio, la Borgoña, o
el Milanesado, entre otras, en las que desembolsa una gran cantidad de dinero
para pagar las soldadas de sus ejércitos, Carlos V tiene que hacer frente a un
problema que asolaba Europa y por consiguiente a toda la cristiandad, el turco.
Tras las peticiones de los Papas de la época, y el deseo de paz en y entre
reinos cristianos, Carlos convoca una cruzada para hacer frente al turco y
poner fin a sus conflictos con Francisco I.
Durante su reinado, debido a los problemas de hacienda que sufre,
para hacer frente a todos estos conflictos pide préstamos a la familia Fugger,
banqueros alemanes, ya que la nobleza y el pueblo de Castilla y Aragón, ya ni
podían ni querían seguir financiando las costosas contiendas de su rey debido
al aumento de la presión fiscal, además se produjeron bancarrotas periódicas.
Ya en el siglo XX, concretamente
en 1914, tiene comienzo la Primera Guerra Mundial, en suelo europeo, y como su
nombre indica, participaron países de toda la geografía mundial como EEUU,
Francia, Alemania, o Inglaterra, entre otros. La guerra estalla tras el
asesinato del archiduque de Austria-Hungría, aunque las verdaderas causas
fueron la expansión del espíritu nacionalista, la rivalidad
político-económica y la carrera
armamentística. Tras la aceptación de la declaración de paz entre los
contendientes, se celebra en 1919 la Conferencia de Versalles. Las partes
vencedoras, Francia, Inglaterra, EEUU e Italia elaboraron el Tratado de
Versalles, por el cual Alemania debía llevar a cabo una serie de medidas
restrictivas y compensatorias como la desmilitarización a gran escala y el pago
de indemnizaciones.
Alemania tuvo que remodelar la
industria de producción de guerra a una producción de tiempos de paz, en una
población sin capacidad de consumo; además de hacer frente a una hiperinflación
que hizo que Alemania tuviese que lidiar
con la especulación monetaria
internacional, el desequilibrio de la balanza de pagos, y diversos problemas
sociales, cuyo punto crítico fue el crack del 29.
A principios del siglo XXI, la
guerra de Irak trajo consigo un importante desembolso económico. El precio del
barril de petróleo alcanzó máximos históricos y se produjo un descenso en su
producción, además subió el precio del oro, y el paro pasó del 30 % al 60% en
el verano del 2003, y se produjeron numerosos daños. Entre esos daños destaca la
destrucción de tesoros de incalculable valor en museos y yacimientos de la
antigua Mesopotamia, además de bibliotecas. Estados Unidos aprobó un
presupuesto de 151,1 millones de dólares, que después aumentaría.
Por otra parte, a las guerras ya
mencionadas, hay que añadir los conflictos y tensiones internacionales que no
han originado una campaña bélica pero que también han afectado a las economías.
Destaca el conflicto de la Guerra Fría, entre Estados Unidos y la unión
Soviética. Las causas fueron la difusión de la ideología comunista, la
adquisición americana de armas atómicas, y el temor de ambos países de un
ataque por parte del otro. Los efectos que causó el conflicto se pueden resumir
en la acumulación por parte de ambas potencias de armas atómicas y misiles
balísticos, el desplome del comunismo y de la Unión soviética por sus
debilidades económicas, la formación de alianzas militares como la OTAN, la
independencia de zonas soviéticas, y la consolidación de Estados Unidos como
única superpotencia del mundo.
Tras la derrota del comunismo y
la caída del muro de Berlín en 1989, se crea en 1993 la Unión Europea. Con esta
creación se establece en Europa libertad de circulación de mercancías,
servicios, capitales y personas, con lo que ello supuso para las economías.

En 1999, el euro se convierte en la moneda oficial en 11 países, y sustituyendo así a las monedas nacionales de cada país. Primero, se introdujo como moneda virtual para los pagos que no se realizaban en efectivo y con fines contables, hasta que el 1 de enero de 2002 el euro apareció de forma física en forma de billetes y monedas. Con el euro se establecía un mercado único a nivel europeo, se aumentaba la transparencia de los precios, se eliminaban los costes de cambio de moneda, y mejoraba el funcionamiento económico europeo.
Además, la creación de la Unión
Europea facilitó el comercio internacional y se dotó a los países integrantes
de más poder en las reuniones internacionales, así como protección ante cambios
económicos inesperados como la subida del petróleo por ejemplo, y cooperación y
ayuda mutua entre los países europeos.
Por todo ello, podemos observar
que toda guerra, o en menor medida conflictos y tensiones entre países, generan
grandes problemas en las economías de los países. No obstante, las relaciones
internacionales entre los países y el empleo del diálogo reportan beneficios
económicos, políticos y sociales.

