lunes, 18 de enero de 2016

Relación de los conflictos con la economía


A lo largo de la historia de la humanidad han tenido lugar infinidad de conflictos y guerras. Las causas que las han originado han sido muy variadas, sin embargo, las consecuencias muy similares en la mayoría de las ocasiones.

Toda guerra da lugar a un elevado número de muertes, enfermedades o destrozos, tanto morales como materiales, pero en especial afectan a la economía. Los países tienen que hacer frente a grandes gastos en armamento, infraestructuras o medios de transporte, entre otros, que suponen un impacto negativo para las economías por su elevado coste.
Ya en tiempos de los romanos, en época de Augusto, se estableció un sistema fiscal sólido para hacer frente a gastos que cada vez eran mayores. Con dicho sistema fiscal, los ciudadanos romanos financiaban la actividad militar y constructiva del Estado. Cada guerra suponía un mayor coste para las arcas de Roma, por lo que las conquistas romanas se ralentizaron.

Siglos más tarde, en el siglo XVI, durante el reinado de Carlos V tuvo lugar una gran crisis económica. El oro, la plata, y las piedras y metales preciosos, que venían desde América, las Indias por aquel entonces, desde el descubrimiento de esta tierra en 1492 con los Reyes Católicos empezaron a escasear. Cada navío que llegaba a la casa de contratación de Sevilla desde América traía consigo menos tesoros, causando a la economía española un gran problema.  Tras la muerte del abuelo de Carlos V, Maximiliano, éste presenta su candidatura para suceder a su abuelo en el Sacro Imperio Germánico. Sus pretensiones de ser coronado emperador suponen un gran desembolso de dinero desde sus arcas, en especial las de Castilla y Aragón, a bolsillos de nobles y a guerras. Carlos V gasta una gran cantidad en “comprar” los votos de los príncipes electores a su favor en vez de en favor del rey francés Francisco I, el cual también presentó su candidatura, y con el que Carlos estuvo en guerra durante muchos años.  Tras las guerras por el Imperio, la Borgoña, o el Milanesado, entre otras, en las que desembolsa una gran cantidad de dinero para pagar las soldadas de sus ejércitos, Carlos V tiene que hacer frente a un problema que asolaba Europa y por consiguiente a toda la cristiandad, el turco. Tras las peticiones de los Papas de la época, y el deseo de paz en y entre reinos cristianos, Carlos convoca una cruzada para hacer frente al turco y poner fin a sus conflictos con Francisco I.
Durante su reinado,  debido a los problemas de hacienda que sufre, para hacer frente a todos estos conflictos pide préstamos a la familia Fugger, banqueros alemanes, ya que la nobleza y el pueblo de Castilla y Aragón, ya ni podían ni querían seguir financiando las costosas contiendas de su rey debido al aumento de la presión fiscal, además se produjeron bancarrotas periódicas.

Ya en el siglo XX, concretamente en 1914, tiene comienzo la Primera Guerra Mundial, en suelo europeo, y como su nombre indica, participaron países de toda la geografía mundial como EEUU, Francia, Alemania, o Inglaterra, entre otros. La guerra estalla tras el asesinato del archiduque de Austria-Hungría, aunque las verdaderas causas fueron la expansión del espíritu nacionalista, la rivalidad político-económica  y la carrera armamentística. Tras la aceptación de la declaración de paz entre los contendientes, se celebra en 1919 la Conferencia de Versalles. Las partes vencedoras, Francia, Inglaterra, EEUU e Italia elaboraron el Tratado de Versalles, por el cual Alemania debía llevar a cabo una serie de medidas restrictivas y compensatorias como la desmilitarización a gran escala y el pago de indemnizaciones.

Alemania tuvo que remodelar la industria de producción de guerra a una producción de tiempos de paz, en una población sin capacidad de consumo; además de hacer frente a una hiperinflación que hizo que Alemania tuviese que  lidiar con  la especulación monetaria internacional, el desequilibrio de la balanza de pagos, y diversos problemas sociales, cuyo punto crítico fue el crack del 29.
A principios del siglo XXI, la guerra de Irak trajo consigo un importante desembolso económico. El precio del barril de petróleo alcanzó máximos históricos y se produjo un descenso en su producción, además subió el precio del oro, y el paro pasó del 30 % al 60% en el verano del 2003, y se produjeron numerosos daños. Entre esos daños destaca la destrucción de tesoros de incalculable valor en museos y yacimientos de la antigua Mesopotamia, además de bibliotecas. Estados Unidos aprobó un presupuesto de 151,1 millones de dólares, que después aumentaría.


Por otra parte, a las guerras ya mencionadas, hay que añadir los conflictos y tensiones internacionales que no han originado una campaña bélica pero que también han afectado a las economías. Destaca el conflicto de la Guerra Fría, entre Estados Unidos y la unión Soviética. Las causas fueron la difusión de la ideología comunista, la adquisición americana de armas atómicas, y el temor de ambos países de un ataque por parte del otro. Los efectos que causó el conflicto se pueden resumir en la acumulación por parte de ambas potencias de armas atómicas y misiles balísticos, el desplome del comunismo y de la Unión soviética por sus debilidades económicas, la formación de alianzas militares como la OTAN, la independencia de zonas soviéticas, y la consolidación de Estados Unidos como única superpotencia del mundo.

Tras la derrota del comunismo y la caída del muro de Berlín en 1989, se crea en 1993 la Unión Europea. Con esta creación se establece en Europa libertad de circulación de mercancías, servicios, capitales y personas, con lo que ello supuso para las economías.



En 1999, el euro se convierte en la moneda oficial en 11 países, y sustituyendo así a las monedas nacionales de cada país. Primero, se introdujo como moneda virtual para los pagos que no se realizaban en efectivo y con fines contables, hasta que el 1 de enero de 2002 el euro apareció de forma física en forma de billetes y monedas.  Con el euro se establecía un mercado único a nivel europeo, se aumentaba la transparencia de los precios, se eliminaban los costes de cambio de moneda, y mejoraba el funcionamiento económico europeo.
Además, la creación de la Unión Europea facilitó el comercio internacional y se dotó a los países integrantes de más poder en las reuniones internacionales, así como protección ante cambios económicos inesperados como la subida del petróleo por ejemplo, y cooperación y ayuda mutua entre los países europeos.


Por todo ello, podemos observar que toda guerra, o en menor medida conflictos y tensiones entre países, generan grandes problemas en las economías de los países. No obstante, las relaciones internacionales entre los países y el empleo del diálogo reportan beneficios económicos, políticos y sociales.